domingo, 31 de octubre de 2010

Los tambores de antaño

de Jean Rouch (1971)

Con el único propósito de preservar los tambores que dejarán de oírse para siempre. La cámara era presente e invisible y se sumergía en la realidad, como él dice, sumergiéndonos a nosotros en aquella realidad que por ser un testimonio filmado va a permanecer presente aunque termine. Ahí la importancia de la antropología visual. Debemos conocer las culturas como son y no transfórmalas en reflejos de nosotros mismos, como decía Rouch. Sus documentos detienen la perdida y olvido de culturas que se han ido transformando o que han ido muriendo.  En este documental la cámara me parece sobre todo participativa, como un espectador cercano.

Mammy water

de Jean Rouch (1953)
 Comienza el documental y unos hombres lanzan las redes al agua, al sacarlas están vacías.
Los tambres resuenan para el Festival de rey de Chama. Observamos detenidamente con la mirada omnipresente de Rouch. El ritual que pide perdón al mar y le ofrece ofrendas, es una comunidad pesquera, le deben todo al mar. El mar como un proveedor de vida. 


 Ahora pueden preparar la gran temporada de pesca. La expectativa aumenta mientras los pescadores luchan con las olas, ¿podrán con una ofrenda al mar conseguir la pesca esperada?

 
Sí, las redes están llenas. Pareciera una narrativa construida con momentos separados acomodados de forma lineal para lograr  cumplir las expectativas que nos creamos al ver todo un ritual al mar, o ¿es que  el mar los ha perdonado?. Los chicos llevan enormes peses y juegan en el mar, la fuente de la vida.






Les Maitres Fous

de Jean Rouch (1955)
 “Este juego violento no es más que el reflejo de nuestra civilización”
Cuando un sociedad es colonizada, implica un impacto traumático en los nativos que perdura durante muchas generaciones. El mundo que conocían cambia por completo y se tienen que adaptar a una nueva historia, geografía, pensamiento, religión etc. Rouch dice “Quería explicar (con el comentario del final) que el ritual era un método que les permitía funcionar en la sociedad normal con menos conflicto. Quería aclarar que no eran locos. Un punto importante que perdimos era que la terapia para los africanos no es una consulta privada como la del sicoanálisis y la mayoría de las terapias occidentales. La terapia que filmamos era un rito público, hecho a la luz del sol. Este es uno de los puntos más importantes que los occidentales deben aprender.”
Con la forma de vida a la que estamos adecuados, donde existe una convención que dice cómo debes comportarte, un especie de proyección de una forma de vida que debe de ser adquirida. Al ver este documental nos cuesta trabajo entender lo que sucede, nos parecer raro, violento e inadecuado. Y más en el tiempo que se deja de creer en lo mítico, en lo espiritual y en cualquier cosa que no sea la ciencia, la ciencia que explica toda la vida, dejando de lado cualquier otra explicación. ¿Cómo no nos va a parecer raro? ¿cómo no nos va  a incomodar?. 
“Después vino la independencia y no hubo más poder y modelos coloniales. Pero hay algo extraordinario en el ritual que crearon. Toda clase de poderes los han atacado a ellos, y también a mí por filmarlos: los colonialistas, a quienes no les gustó verse retratados; los revolucionarios africanos, a quienes no les gustó el primitivismo; los que rechazaban el sacrificio del perro, etcétera.”

En el final, el modo de denuncia se queda en un ritual y toda la furia de ser oprimido se conviene hasta desbocarse una vez al año, el tiempo que queda, se es un buen trabajador en una sociedad que no es justa, ¿por qué? . Por que el poder tiene métodos de obligarnos sutilmente a hacer lo que no haríamos.


Cannibal Tours

 de Dennis O'Rourk (1988)

Filmando en Papua Nueva Guinea

Comienza y vemos al turista de la cámara adinerado. El turista curioso que quiere una foto sonriendo al lado de la piedra donde se mataban hombres como parte de una cultura destruida, donde se impone una nueva historia

El turismo de nuestra era posmoderna busca formas de vida primitivas, distintas a las suyas, pretende descubrir lugares exóticos para tomar fotos y sentirse aventureros. La cámara funciona como un certificado, de haber estado expuestos  vida primitiva.


Un choque de culturas, que se repite una y otra vez, los unos creen en lo mítico, los otros quieren ver como viven ellos y comprar recuerdos. Me pregunto ¿Cómo ven los nativos a los turistas?. A primera vista como una fuente de dinero, saben que ellos tienen mucho y están dispuestos a dejarse fotografiar y que fotografíen lugares sagrados para ellos, saben que si tocan el tambor le dan dinero. ¿Cómo ven ellos el hecho de que quieran retratarlos?.  Un nativo dice no saberlo, sólo se sienten confundidos. Pero sabe que hay postales de las casa-espíritu en las grandes tiendas y que incluso su hijo le mandó una postal de ella. Que absurdo, se nota indignado. El sentimiento o reflexión que me produjo fue que, para los turistas que toman una foto de la casa espíritu no significa nada, tomarle una foto no es llevarse con ella su esencia. Menos si no conocen su valor y significado y sino puedes creer que surgió del agua. En una postal un lugar así pierde su valor para ser banalizada. ¿Para que querría un nativo una postal de la casa- espíritu? Estamos en una sociedad posmoderna en que todo es banalizado, incluso lo sagrado, e incluso el ser humano mismo.


¿qué vienen a ver? pregunta un nativo. Y  él piensa que los han visto en libros y les ha dado curiosidad saber como viven.


  Casi nunca los vemos interactuando, que no sea por cuestiones de compra- venta, ¿será el idioma?, o será un complejo interno y oculto de una relación de dominación establecida en el tiempo de la colonización donde los unos, que venían de Europa se deshicieron de sus creencias y les implantaron una nueva forma de vida. “La vida que llevo mi padre ha terminado, nosotros vivimos en un mundo distinto, seguimos las leyes de la iglesia y el gobierno”



Las entrevistas de los nativos estan intercaladas con las de los europeos, se contrapone la una con la otra. Vemos que piensan unos de los otros, para unos es una curiosa forma de vida “salvaje” pero conformista con lo que les da la naturaleza, para los otros son los que traen dinero, personas de un lugar desconocido y que realizan acciones que no comprenden pero se prestan a ellas.

War at distance

 de Harun Farocki (2003)

"Debe haber una relación entre la producción y la destrucción"

Paul Tibbets, el piloto del bombardero B-29 Enola Gay, el avión que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial, decía sobre aquel día: “se soltó la bomba (…) este era un asunto poco emocionante y rutinario hasta el momento en que vimos los daños causados”. Ya en la Segunda Guerra Mundial se podía presionar un botón de forma rutinaria y matar a miles de personas allá abajo.
Lo que retrata Farocki es la guerra a distancia que hace que el solado pierda la emocionalidad de enfrentarse a la muerte de otro ser humano.
Farocki dice en una entrevista :“La ciencia y la tecnología ya no se interesaban en los últimos cien años, por lo menos en el área técnico-óptico, por este fenómeno. En el momento en que se inventaron la fotografía y el cine se hicieron estudios sobre el movimiento con animales. En ese momento, lógicamente, tenía un rol muy importante. Desde que existen máquinas que tienen ojos y pueden ver y pueden procesar las imágenes, estas cobran nuevamente importancia para la tecnología y la ciencia. La imagen formaba parte del área de consumo, pero en las fábricas se comenzó a trasladar todo a una imagen y a trabajar como lo hace la  propaganda hoy en día.”
Ahora, los avances tecnológicos de la visión determinan  transformaciones en las tecnologías militares y las nuevas modalidades de la guerra.


“armas inteligentes”
 Las armas persiguen un objeto predefinido que siguen hasta que lo destruyen, la imagen es predefinida por medio de algoritmos y operaciones técnicas. El arma, por ejemplo, un misil tiene una cámara que le permite “ver” su objetivo y alcanzarlo por medio de reconocimiento de patrones.
 El mismo mecanismo se esta utilizando en la industria, la maquina tiene un “ojo” donde ve la pieza mecánica, lo toma. Esta es una de las relaciones del sistema de guerra y la producción industrial.


The war game

de Peter Watkins (1965)


Tomando como base los bombardeos a Gran Bretaña dos siglos antes, en la localidad de Dresden. Peter Watkins creo una visión futurista de un posible ataque nuclear a Gran Bretaña. Centrándose en efectos en la vida cotidiana, no nos muestra un paisaje desolador sino rostros, familias, personas en hospitales etc. Los individualiza,  pero en esta individualización también hay un rastro de destrucción masiva, por ejemplo cuando nos muestra la cubeta con anillos de los cadáveres que tratan de identificar por medio de la inscripción en el anillo. Esta imagen se convierte en una historia amplificada en nuestra cabeza, nos imaginamos los cientos de cadáveres quemados a los que les arrancaron los anillos de los dedos. Me hubiera gustado ver mas momento de estos, donde se utiliza la referencia para amplificar ideas y difundir terror.


Lo más importante, a mi punto de vista, de este documental. Es que toca temas, detalles de consecuencias reales de los que nadie habla. Efectos posteriores como la escacez de comida, el retorno a la vida primitiva en ciudades no habitables, los efectos psicológicos en la población sobreviviente. Las hipótesis se basan en conclusiones científicas y hechos reales ocurridos despues de casos de bombardeos devastadores.

Peter Watkins dijo que en 1964 cuando se desarrollaba a gran escala un programa de desarrollo nuclear: “la televisión británica de la época se mostraba bastante reacia a tratar el tema de la carrera armamentística, y había un silencio significativo sobre los efectos de las armas nucleares - un tema del que la gran mayoría del público carecía totalmente de información.” Y esto mismo lo reflejó en su película utilizando supuestas entrevistas en la calle, que subrayan la ignoracia de la población respecto a la amenaza nuclear.
 La proyección de escenarios futuros, se ha utilizado en la política para tomar medidas que controlen el presente. No sólo en la política, también en la economía o en  en temas que tratan el problema de la capa de ozono, se utilizan proyecciones de las concecuencias en un futuro cercano. En Peter Watkins la utilización del futuro, es algo parecido, concietizar activamente al público y movilizarlo.

Human remains

de  Jay Rosenblatt (1998)

 Comienza con un hombre tomando a una niña en sus brazos, podría ser una película familiar, una película antigua. El hombre voltea, una imagen del terror, no hay persona que no lo reconozca y que no le atribuya una cualidad maléfica, destructiva.  Pero ¿qué hace ese hombre con una niña?. No los imaginamos nadando o pescando. “La idea vino de una imagen de Hitler comiendo que me pareció muy perturbadora porque nunca había pensado en él como un ser humano, que hiciese algo tan mundano como comer”

 Entonces sabemos de que va, la banalización de la maldad y el poder. Donde voces, parecidas a la de los dictadores, nos hablan de ellos mismos. Incluso confunde al espectador, haciéndole creer que es el mismo dictador el que habla, hasta que habla de su muerte. Se mencionan gustos, preferencias, defectos de cualquier ser humano, sin mencionar nunca, la importancia histórica de estos personajes.
Los dictadores son: Adolf Hitler, Benito Mussolini, Joseph Stalin, Francisco Franco and Mao Tse Tung, detalles mundanos, íntimos, todo investigado y tomado de material de archivo, y cada uno de ellos unido mediante una imagen de una pala cavando una tumba.

Los dictadores no eran monstruos, ni venían de otro planeta, eran humanos, como nosotros. Lo que me recuerda a Resnais y su advertencia de estar alertas, entre nosotros están las personas que van a volver a generar el trauma, y debemos de estar alertas.



“Ése es el horror, que se trate de humanos: este hecho tiene más impacto que presentarlos como monstruos que hacían lo que hicieron”

Hitler era hipocondríaco, sentía mucha lástima y compasión por sí mismo; Stalin era un alcohólico; Mao era adicto al sexo; Franco era un gran hipócrita y le vemos cazando, navegando un yate y diciendo que no tenía tiempo mientras la gente sufría; Mussolini era un narcisista. Dos aspecto irreconocibles del YO, por un lado el genocida, asesino, por otro lado lo secreto, la vida privada, la vida cotidiana. Uno aspecto se separa siempre del otro ¿por qué?

Claro,  darles la cualidad de monstruos resulta sencillo porque se libera uno de la culpa, o mas bien impide pensar en la posibilidad de que todos podemos ser unos asesinos en potencia.



Fuente: www.cccb.org/rcs.../Vides_reinterpretades._Jay_Rosenblatt_25_CAST_bn.pdf